jueves, 14 de julio de 2011

1. SILENCIO

Qué es el silencio.
Es la falta de ruido, la usencia de palabra.
Tipos de silencio.
Diferentes silencios dan lugar a distintos tipos de comunicación. No existe incomunicación si hay silencio. El silencio puede tranquilizar, importunar, defraudar, irritar; sobretodo, el silencio, es una forma de expresión.
Por qué existe el silencio.
Digo yo que, será, porque alguien comenzó a nombrarlo con la intención de designar esa ausencia de ruido o de musicalidad o de palabra.
Me gusta estar en silencio.
A veces, cuando el silencio es una respuesta a mis palabras. A veces, para herir. A veces, cuando sueño, necesito que el silencio sea el protagonista. Cuando descanso.
Puede doler el silencio.
Sí, destruye.
Existen silencios de personas y personas en silencio.
Existen tantas como palabras y tan distintas como personas.

Pues vamos a ver, entonces, qué puede sentir el silencio...

martes, 26 de abril de 2011

POR VOS

Un día más, el capricho de la dama muerte se nos ha llevado una gran sonrisa y una gran mente; en definitiva, una gran persona y actriz: María Isbert. Que ya escasean, oiga, vale.

Y comiendo, de soslayo, en uno de esos lugares bizarros que tanto te gustan, de menú del día y mantel a cuadros, la he oído citar a Benavente y me ha sobrecogido pensar en la Felicidad y en los Ideales. Sí, en esos que perseguimos y proyectamos, a veces, olvidándonos de la realidad. Y con Pink Floyd de fondo y sus mil preguntas, me acuerdo de ti y repito el estribillo y se me hacen realidad los idelaes de que hoy estés aquí. Y de algún modo estás en cada palabra que escribo, en cada sueño, en cada ideal, en cada realidad. Y es que se va uno por la puerta grande, como los toreros buenos, con estilo, al escuchar cómo es posible llegar a los 94, a los 66, a los que sean, con el espíritu joven y la mente limpia de malos viajes no por no vividos sino por transformados y bien transmitidos.

Va por tí y por los que viven la felicidad sabiendo, como dice Jacinto, que alcanzarla no consiste en realizar los ideales, sino en idealizar la realidad.

Realmente, va por vos.


jueves, 14 de abril de 2011

LA LLEVAS

Abrir la ventana y que te salude el domingo, nostálgico del viernes. Recorrer el barrio en el que jugabas al escondite y esconderte de los que años más tarde te persiguen, sin contar hasta cien. Tú la llevas. La llevas cuando huele a tormenta de verano y te recuerda a tu pueblo en agosto, cuando plantas un pensamiento y lo dejas crecer a la luna, cuando escuchas a ese niño contar sus primeros chistes absurdos, cuando naufragas en aquellas fotos de tu viaje a Italia con diecisiete, cuando desempolvas el primer disfraz de cumpleaños, cuando te saltas ese semáforo porque la ciudad duerme, cuando escuchas a Elvis con el techo descubierto, cuando te dejas mojar por el pasado y el presente cuenta más que nada, cuando llevas horas esperando a que suene y suena, cuando recibes esa postal de aquella ciudad decadente, cuando miras la solución del crucigrama haciendo el pino, cuando vuelves a abrir ese libro y lees las anotaciones que él hizo, cuando pruebas lo que nadie aprueba y te gusta, cuando tú la llevas y ganas porque sólo tienes que pillarte a ti, cuando te saltas esa norma por anormal, cuando pasas de ir en el último momento, cuando decides dónde ir sin decirle a nadie donde está, cuando subastas esa metira y todos se la quedan, cuando te quitas el reloj y apagas el móvil, cuando el tiempo se detiene y el sol se va en esa playa portuguesa, cuando nunca te cansas de abrazos y te abrazan, cuando te despiertas y puedes seguir durmiendo, cuando recuerdas que hace años que se fue y lo habías olvidado, cuando el cuento cambia el principio por el final y el malo se vuelve bueno, cuando entras en esa papelería y todo te huele a palabras por escribir.

Y la llevas si olvidas abrir las cartas del banco, si te olvidas de la nómina, si dejas pasar ese avión porque se repite cada hora, si dejas para ese último momento ese primer beso, si saboreas lo que pocos aprecian por pequeño, por impredecible, porque sí.

Y vamos a llevarnos bien y a llevarla.

Tulallevas.

miércoles, 30 de marzo de 2011

HOY

En días como hoy (ya tú sabes) se me escurren las palabras y se cuelan por debajo de la puerta las malas ideas y las buenas (esas de antes) se confunden ingeniosamente con cada pulso que me echas. Y yo, que unas veces gano y otras (las más) salgo pitando a que me reconstruyan, termino haciéndole caso a las dos flores que cuelgan de mi puerta (raro en las flores) y compro billete de ida (que absurdez)
En días como hoy (más largos) solo deseo que llegue la noche y que se deje de oir eso que nadie quiere oir para que el tiempo (al detenerlo) me deje saber qué carajo es esto.
No entendiendo lo que escribo (ni lo que siento) me someto al centrifugado de mi lavadora y dando vueltas me dejo llevar hasta el otro lado del salón. Anda, desde aquí, las flores hablan en un lenguaje que no entiendo.
Para que lo entiendas, soy muy obediente.

martes, 15 de marzo de 2011

SIN ADITIVOS

Pues ocurren estas cosas, inesperadas, dolorosas, y uno cambia y se moldea como las rocas de un acantilado de esos que tanto me gusta recorrer sintiendo el salitre, oliendo a mar. Y suceden para que nos ratifiquemos, para que aprendamos a desprendernos de tanto que no nos sirve, para acercarnos a la verdad de la impermanencia que tan mal nos han enseñado a conocer, tan mal nos han enseñado a asumir cuando es imperdonable. Y suceden y el silencio y el miedo te envuelven y es entonces cuando debes saber buscarte y dejarte moldear por ese artista desconocido que no eres más que tú mismo. Y das un paso más y aprendes mil menos y abres la mano a lo que te llega y la cierras al apego absurdo de todo lo que te rodea. Por eso me gustan las mudanzas: siempre te dejan desprenderte, dolorosamente, de todo lo que debe impermanecer en tu vida para que te acerques sin saberlo (porque es así como se consigue) a ser feliz. Existe. Y entonces es cuando metes en una caja todo lo necesario para salir, si es que te toca salir o simplemente te apetece. Y aprendes a reducir esa caja hasta que entra un alfiler, hasta que dos te hagan elegir cuál llevarte. Por eso me gusta que mi maleta pese menos de ocho kilos y te quedes con la boca abierta al levantarla del mostrador de facturación. Ja. Y es cuando ocurren estas cosas, inesperadas, dolorosas e imperdonablemente impermanentes, cuando aprendes a distinguir quién es cada cual y hasta donde están o no contaminados los que nos rodean. Así es la impermanencia de la vida y la permanencia del espíritu del que desea conocerse y no se olvida: sin aditivos

                                                                              E.P

martes, 15 de febrero de 2011

UN MES MÁS

Mami, hace un mes que no estás, un mes raro de calor, de primavera, de recuerdos, de homenajes, de cambios, de lluvias ahora. Y se te echa tanto de menos..., tanto que te siento cerquita a cada rato, cogiéndome de la mano y llevándome y tirando de mis mejillas para que sonría y lo hago y pienso que así estás más contenta y yo lo intento, también. Y también todo va. Y me viene a la cabeza que cuando venga será mejor y entre vaivenes me llegan palabras extrañas, que no conocía, para describirme lo que siento y no, no son malas, mami, son como las tuyas: comprensivas, inteligentes, sinceras, dulces, palabras de consuelo, de amor, de cariño, de niña, de gran persona, de abrazos, apretadas, de amistad, en bajito, susurrando con miradas y acercándome más a ti, como antes, como siempre, mami, como siempre. Y recuerdo lo que me dijiste aquella última vez y ahora sí, ahora sí oigo el mar, a través de ti. Y ahora te lo regalo, todo, para que te acune y te rebose:


                                                                             E.P

jueves, 3 de febrero de 2011

POR AHORA

Se me ocurre que estás, de otro modo pero estás para que pueda preguntarte si lo hago bien. Y se me ocurre pensar en el motivo y en los motivos encuentro silencios que al escuchar me gritan que el tiempo me los dirá. Y dirás que por allí, tan arriba de todo, se nos ve a los seis mejor y mejor que nada me consuelan tus abrazos invisibles, calentitos, tan vivos de todo allí en la nada. Y se me ocurrió que al escribirte, mamá, te gustaría leerme y saberme casi bien y menos mal, al pensar que estás aquí, de otro modo pero estás. Se me seguirán apareciendo, tus recuerdos, cada día y me alegrará pensar que aun podré preguntarte si lo hago bien y podrás decirme, con un soplo de tus vientos, que sí. Gracias, porque nos haces tanta falta que, esta vez, me faltaron las palabras y me sobra lo demás

jueves, 27 de enero de 2011

HASTA QUE PUEDA

"Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra.; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti." John Donne,

jueves, 13 de enero de 2011

EGYPT

Decadencia e historia y el tiempo va y se para sin preguntar al viajero ni de dónde viene, sin importarle el lugar sobre el que posará sus próximos deseos y le conduce hasta cinco mil años de enormes atrocidades, llámenlas historia, se me ocurre así. Y así y no de otra manera las formas triangulares se pasan volando por planetas extraños hasta llegar al hoy, tras tantos vientos saharianos y tantas voces y tanto sudor para crear, piedra tras piedra, lo que ahora parece traído del cielo. Y se recorren las aguas del río que dio la vida al Este y vio morir en el Oeste la cultura milenaria peor conservada por el hombre del siglo XX, sí, ese que piensa en el ahora, ese que incinera por puro pragmatismo, ese que resultó del carpe diem, ese que es y no será porque no quiere ser visto y cubre a sus mujeres sobre libros sagrados. Y ese río, cuyo nombre me evoca tantos recuerdos de mi infancia, te embriaga y te contamina de artes y artimañas. Y allí estabas tú, sobre miles de años de historia, fumándote el tiempo, queriéndome tanto. Menos mal que vimos Egipto.

E.P

HISTORIAS DE SEMILLAS

Resulta que todo indicaba que aquel era el día. El día para que volvieran a reunirse, junto a una vela, bajo la luna llena, tras un eclipse, dejando atrás aquella playa lusa, con la ilusión de que los astros se posaran sobre su signo y todo indicaba que aquella era la noche. Y así lo hicieron, derramaron cera e incienso sobre la mesa roja de Ikea y tres eran tres las semillas de judías que apretaron sobre sus manos mientras pensaban en todo lo bueno que el año les había regalado. Y fue mucho, fue. Y con algodones empapados en agua corriente las envolvieron y desearon que volviera a repetirse con aquella luna y aquella luz de luna llena y llenas de grandes deseos las dejaron germinar. Y fue en una noche, un mes más tarde, noche buena para la tierra, en la que se vio la luz asomar por primera vez en los ojos del pequeño que germinó, como aquellas judías negras, para enfrentarse a tantas noches buenas de luna llena y eclipses fatales y con los astros en su signos comenzaron a vivir, de nuevo, bajo la cera y el incienso sobre la mesa de Ikea. Bienvenidos

E.P

lunes, 10 de enero de 2011

SÉPTIMUS

Una mañana, o una tarde, a eso de las 20 h., Séptimus cruzó la calle camino de la tienda en la que había olvidado comprar lo que nunca venderían en tiendas como aquella. Cuando puso su pie derecho sobre el adoquín descambalachado por algún carruaje que horas antes recorría la misma calle en la que ahora se encontraba Séptimus, sintió que el cambio de aires no le había sentado nada, pero que nada bien. Pienso en aquella tienda, se dijo, y creo que llegaré tarde, seguramente ya la habrán cerrado cuando consiga sacar mi mocasín de esta mierda de calle olvidada. Y así fue: descalzo y sin ganas, cojeando y con menos ánimo que el que tenía a las 19 h., Séptimus llegó al bizarro escaparate de la tienda de relojes de la calle sin nombre y antes de que pudiera hacer caso al cartel de push ya había desaparecido la luz en la calle y el cartel de cerrado le llevaba a lo que hacia un momento, justo cuando dejaba olvidado su calzado al otro lado de la calle, había intuído: estos nuevos aires no me sientan nada, pero que nada bien. Y sacó su billetera y con su  pluma dejó escrito sobre uno de los billetes de tren que aun no había utilizado y que tampoco tenía muy claro porque había comprado: mañana será otro día, lo dice el tiempo y lo marcan cada uno de los relojes de la tienda que ahora me da la espalda y a la que, una vez más, no he logrado llegar a tiempo.
Y Séptimus volvió al otro lado de la calle, recuperó su mocasín, lo colocó sobre su cabeza y camino, aquella tarde o aquella mañana, en busca de aquella tienda en la que había olvidado comprar lo que nunca venderían en tiendas como aquella.
Y es que todos, alguna vez, nos hemos sentido un poco Séptimus.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

OTRO REGALO

Cuando se acerca la fecha, normalmente unas horas antes, me invade una nostalgia típica. Nos pasa a casi todos, lógico. Y luego pienso que más que un año más, pasado, es otro el que viene. Y también pienso en esa canción y en ese lugar. Y se conoce (cada día me gusta más esta expresión) que por eso nos da por ese ritual extraño y atragantante que cada año me vuelve loca lograr cumplir y que, en los últimos, lo llevo a puerto tarde o pronto y resulta que, más que mala suerte, cada día me trae mejor saltarme a la torera el que sean doce y el que sean tras los cuartos y seguidillas. Pues sí. Y luego están los choques de vidrios repletos de bebida franchute o catalana (sin desmejorar, que con un buen pez esta que escribe se chupa los dedos) y los besos y los abrazos y el primer anuncio que este, sin duda, será el de alguna cerveza recordando el mundial y sus alegrías ya casi olvidadas, que como nos pongan uno de bancos (como era costumbre en otros tiempos) igual entramos con el pie izquierdo. Pues sí, y las fiestas, las barras libres y los libres en las barras y petardos, dónde cojo yo un taxi a estas horas... Que no, que no, que así no me extraña que nos invada esa nostalgia que más que por lo que dejamos nos entra por lo que se nos viene encima. Este año, como otros tantos, brindaré y me tomaré un turrón en las áfricas, en vaqueros, y recordaré esa canción y aquellos lugares y me centraré en el que estoy o estaré y en lo que se me avecina, que será mejor, si cabe, que lo que ya he tenido.

Feliz año a todos

jueves, 16 de diciembre de 2010

FRAY PERICO A SUS TREINTA

Han pasado treinta años. En esos treinta he leído, he vivido, he reñido y he reído y, por llevar la contraria, he escrito. Y fíjate que pensé que no eran tantos desde aquella tarde en que me sumergí en la prosa tan de versos en la que aquel fraile despistado cuidaba de su huerto y tenía su burro y yo me relamía con las rimas de Juan Muñoz y con el chocolate de Fray Cucufate..., treinta años. Y ójala fuéramos niños, otra vez, para poder vivir con él sus travesuras y sus bondades y que los niños que llevamos dentro las redescubran y los de ahora, esos niños de la Wii, que lo abran y lo conozcan, que eso es sano como el campo y las berzas. Y es que no nos extrañaba que Fray Olegario, el bibliotecario, tuviera más de cien años; yo lo imaginaba allí, sentado y vestido con su saco marrón, rodeado de libros tan grandes como las campanas de Fray Balandrán. Y qué nombres y qué vidas las de aquellos monjes a los que no les faltaba más que ser libro y lo fueron y lo siguen siendo treinta años después.
Que hoy los cumple el libro que nos hizo ser tan niños tanto tiempo. Yo, para no perder esa sana costumbre, pienso volver a leerlo.


jueves, 9 de diciembre de 2010

SALVEMOS PUNTA BANDA, POR EJEMPLO


Porque resulta que todos hablamos de cambios climáticos y de climas cambiados de estaciones locas y a veces, solo las más, nos olvidamos de los cambios que, esos sí, seguro, se producen de la mano de la absurda ambición de unos cuantos.

Y podríamos empezar a enumerar lugares y paisajes y resulta que no hace falta salir de casa para que te cuenten cómo era hace veinte años y cómo es ahora. Resulta que no voy presumiendo de eco-, pero hay lugares que sufren del mayor genocidio (y sí, utilizo bien esta palabra aunque no me refiera exclusivamente a grupos sociales); uno de ellos es el que ocupa el título en esta entrada. Lo conozco recientemente y aunque el exterminio, como siempre, comience en la tala de unos muchos, repercute, como no, en la economía de unos cuantos. ¿Por qué? Pues no lo sé. ¿Alguien es capaz de responder? El caso es que seguimos viajando para hacernos la foto, para pasar seis días en la otra punta del planeta y para colgar nuestras fotos en cualquier página y, aunque no voy a citar nada de Kapuściński porque ese placentero Encuentro lo dejo para Otro día, sí pido responsabilidad y al menos algo de conocimiento cuando nos movemos por casas ajenas, que no quiere decir que no tenga que recordármelo a mi misma cuando inicio un viaje o cuando salgo de casa.

Vamos, que empezando por Benidorm y terminando por la deforestación del Amazonas estamos bien cabrones, como dirían los de este paraíso mexicano.

Ahí os dejo, al menos, un enlace a Punta Banda:

lunes, 8 de noviembre de 2010

NUEVA ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA

El año pasado me gané la fama de cuentista al decirles a mis alumnos que mi amigo, el del zoo en África, me había pedido ayuda al no entender por qué aquel otro tipo, en Suramérica, le había enviado 203 monos en lugar de los 2 o 3 que le solicitó. Cuentista porque se lo creyeron a pies juntillas, eso sí, hoy se ríen al recordarlo y no olvidan colocar la tilde. Pues no, hoy he tenido que decirles que ya no, que con esto de las nuevas tecnologías está claro que ya nadie va a confundir 0 con o. Clarísimo. Y se han dado cuenta de que  ya llevaban años escribiendo guion y no guión, esta era fácil; de que el adeverbio solo iba sin sin tilde (así lo dicen ellos) cuando no generaba ambiguedad de significado en la oración, y ahora será siempre; de que ser un truhan es más (esta la mantengo, oiga) ortográficamente correcto que ser un truhán; de que la y griega deja de ser la clásica y y pasa a ser ye y que si la decimos muchas veces seguidas suena guay; de que la ch y la ll, definitivamente, ya no estarán en ningún diccionario y al parecer tampoco en el alfabeto, y la w es doble uve..., con lo bien que sonaba: uve doble, equis, y griega y zeta, lo cambiamos por: doble uve, equis, ye y ceta.

Vamos, que no me sorprenderá que aparezca alguno todo indignado y casi pidiendo "súbeme la nota, que el mes pasado me bajaste un punto por comerme la tilde en guie..." , pues qué razón tendrás, chaval, y lo difícil que es que haya cuórum en esto de la ortografía.

El próximo año serán exalumnos y espero que sigan teniendo inquietudes ortográficas aunque sean capaces de escribir o leer un capítulo del Quijote en un sólo, perdón solo, mensaje de móvil.

ps. destaco en cursiva algunas palabras ya que están pendientes de ser ortográficamente ratificadas por los máximos responsables académicos, en ese gran México. Por mi, bien.

Vale

miércoles, 27 de octubre de 2010

PORQUE ERAS LA MEJOR

Porque eras la mejor, la mejor entre las más buenas y las más tiernas. Porque me secabas con la toalla, suave, al salir del baño y hacías ese ruidito con la boca mientras frotabas mi piel. Porque me comprabas un colín cada vez que íbamos al mercado. Porque siempre llevabas moras y caramelos de café en el bolso. Porque me enseñaste a hacer ganchillo y porque ya se me ha olvidado el tejemaneje que nos traíamos con las agujas. Porque jugábamos a la brisca y me sentabas en tus rodillas al son del aserrín, aserrán. Porque tomábamos las uvas juntas cada nuevo año y nos hinchábamos a pastelitos de nata en los cumpleaños. Porque no te gustaba el tomate y sí la lechuga cortada tan finita y bañada en vinagre. Porque te dio por llevarme a misa todos los santos días. Porque me enseñaste el valor de una poesía y alucinaba escuchándote aquellos versos, Margarita. Porque hacías los mejores postres de abuela y me tenías batiendo las claras horas para que le saliera nieve a las natillas. Porque me llevaste al cine por primera vez. Porque molíamos café portugués con un molinillo rojo haciendo girar una manivela. Porque nunca te recuerdo enfadada. Porque me contaste aquel secreto. Porque siempre dabas aunque no tuvieras. Porque nos hacías jerseys de lana y bufandas. Porque me dejabas rebuscar en todos los cajones. Porque te levantabas por las noches para que fuera al servicio. Porque querías que fuéramos a México. Porque veíamos juntas aquella serie y la señorita Fletcher resolvía misteriosos asesinatos. Porque paseábamos por Sol y me comprabas una bamba de nata en aquella pastelería que olía tan bien. Porque íbamos a bañarnos a la piscina todas las mañanas de verano. Porque me regañabas cuando me ponía algo tan corto... Porque te preocupabas por mí y por mi nariz afilada cuando adelgazaba. Porque me apretabas la mano y siempre la tenía fría. Porque te chiflaba montar en coche y que te llevaran de acá para allá. Porque me regañabas si fumaba. Porque íbamos paseando por la calleja y cogíamos uvas. Porque nos dabas mazorcas de maíz y luego me dolía la tripa. Porque cuidabas tan bien de  tus plantas y te gustaban las margaritas. Porque aquel verano nos la pasamos comiendo judías verdes y filetes a la plancha. Porque te pasabas horas pelando fruta para nosotros despues de comer. Porque nos partías las nueces con una piedra y hacías las mejores conservas de manzana. Porque cuando eras pequeña te pusiste buena tomando leche helada. Porque nos querías a todos igual y eras tan justa. Porque decías: "me enfado y no respiro". Porque nos sentábamos en la puerta de casa cada noche a ver pasar a la gente. Porque esperabas ansiosa a que llegaran de viaje. Porque estás en casi todos mis recuerdos y en los que no, te me apareces. Porque te vuelve a tocar cuidarnos, ahora.

Por esto y por un millón más, Nila, eras la mejor abuela.

lunes, 18 de octubre de 2010

TOMA, POR LEER

Fulanito se aburría. Se aburría mirando la tele, sentado en un sillón, tumbado en la cama. Fulanito era un niño aburrido y tristón, y su madre le decía: lee; su padre le decía: lee; su tío le decía: lee. Y entre lereles, Fulanito abrió un libro e hizo lo que todos le pedían que hiciera. Fulanito era aburrido pero obediente.

Y entonces ocurrió: Fulanito leía en la cama, leía en el baño, leía camino al colegio, leía en casa sentado en el sillón, leía mientras veía la tele (apagada), leía mientras tanto y entre todo lo que hacía, leía.

Fulanito, de tanto leer, se convirtió en libro y su madre le limpiaba el polvo en la estantería, su hermana pintaba las hojas de colores y su padre lo utilizaba para abanicarse los días de calor. Fulanito era un libro aburrido, pero libro.

En mayo, cuando la Feria del Libro en el Retiro, su tío le llevó a uno de los puestos para que todos lo leyeran y se asombraran de los avances de Fulanito en las letras. Fulanito se convirtió en el libro más vendido y de aburrido pasó a best seller.

Y es que estas cosas solo pasan cuando se es libro. O cuando se es Fulanito.

viernes, 8 de octubre de 2010

EL EBOOK Y LOS NUEVOS LECTORES

El libro digital ya está aquí, así es. ¿Supone esto el fin de los libros impresos? ¿Consecuencias? Mi teoría:

Un niño comienza a interesarse por la comida y a aprender a ser un buen consumidor de esta, investigando con los diferentes colores y formas de las frutas, de las verduras, de la carne..., y cómo no, por el olor y el sabor de cada una. Un niño comienza a sentirse atraído por la lectura, desde los primeros meses de vida, gracias al tacto de los libros, al olor de sus páginas, a los diferentes y llamativos colores y formas de sus ilustraciones. Luego descubre las letras y con ellas un nuevo medio de comunicación. Y los libros pasan a ser baúles llenos de historias que les hacen reir, les hacen viajar y los personajes de esas historias comienzan a ser nuevos amigos y referentes. Así se crea el hábito de la lectura que viene de la mano, indiscutiblemente, del amor por los libros.

¿Y cómo se enamora uno de un libro?:

Que papá te acompañe a la libreria o a la biblioteca o a una feria de libros en primavera y te deje tomar una de tus primeras elecciones en la vida: seleccionar qué libro te llevas a casa; se convierte en una actividad inolvidable. O que mamá abra ese cuento que ya te sabes de memoria, a los pies de tu cama, y lo lea para ti hasta que te quedas dormido, se convierte una vez más, en algo más que apego hacia los libros. Y que tu tío, ese tan molón, te regale uno de los libros que él leía de pequeño y te escriba algo en una de las páginas..., eso te hace enamorarte de las palabras.

Luego te haces mayor y en tu juventud comienzas a apilar libros que ocupan un espacio en tu librería y en tus experiencias. Y los intercambias con tus hermanos, con algún amigo y sientes ese primer vacío y esa impotencia de dejar un libro y de que no vuelva. Y relés y marcas las página doblando una esquina y escribes en lápiz notas a pie de párrafo. Y te enfrentas al reto de leer ese libro tan gordo y tan difícil. Y lo consigues y ya todos te parcen pequeños.

Y todos esos recuerdos, entre muchos otros, son los que un lector siempre cita, con añoranza, cuando se le plantea la posibilidad de que el libro digital dé pie a la pérdida del libro impreso y editado, con sus tapas y su ilustración de portada y su olor a celulosa. Y esos detalles son los que hace que esos lectores sean Lectores, con mayúsculas. En eBook o en papel.

Dicen, los que saben de estas cosas, que el eBook está pensado, precisamente, para estas nuevas generaciones de futuros lectores. No sé. Está claro que ellos nacen sabiendo programar un video y no tendrán problema en utilizarlo: no se les cansará la vista, no les parecerá raro leer en una pantalla o pasar las hojas deslizando un dedo. Claro que no. Ellos, en ese aspecto, lo tiene chupado. Pero leer cuesta, cuesta mucho cuando no estás motivado para ello, cuesta mucho cuando aun no te has enamorado de los libros y de las historias.

Eso sí, estás Navidades tal vez le pida un eBook a los Reyes Magos y me baje las obras completas de algún autor ruso. Pero mis libros seguirán cogiendo polvo en la estantería de casa.

lunes, 4 de octubre de 2010

EN LA EDUCACIÓN SOBRA ESPERANZA

Sobran los buenos modales de los que mandan a paseo a la educación con planes pensados para unos pocos, para los de siempre, para los que tienen y a los que les sobra, los que creen que lo público es gratis y por públio debe ser cutre e insuficiente. Sobran los que priorizan en materias y olvidan que educar va más allá de esta aula tiene lo que no hace falta y falta coherencia e igualdad. Sobran los que no saben ser niños y por adultos se creen que pueden ser excluyentes y sordos, que pueden dar o quitar el derecho a aquellos que lo tienen de tener la oportunidad de suspender y de aprobar. Sobran planes ilusorios, sobran planes, sobran siglas y cambios de modalidad. Sobran conciertos sin músicos, conciertos para ricos, conciertos pagados por los que no quieren pagar, sobran sopranos que no saben cantar y los que tararean, sobran los que más. En la educación sobra el ser absurdo del que cree gestionar para unos cuantos y no deja hablar a los que no pueden por no haber sido educados. El retroceso sobra. Sobran letras, pupitres. Sobran quejas en despachos y cesiones ilegales, sobran cuatro que ahí están.

Falta tan poco y sobra Esperanza.

lunes, 27 de septiembre de 2010

ENERO EN LA PLAYA (a una canción)

Te llevo  un lugar..., y salió por la puerta. Esas situaciones ocurren, a menudo. Y se quedó tranquilamente al otro lado de la playa. La playa que había imaginado tantas veces, fina, susurrante, lejos de la tierra. Y el cuento comenzaba por la única parte que desconocían. Y le felicitó por su cumpleaños. Y entre abriles y sueños se dio cuenta de que, al prinicipio, enero le costaba como cuesta olvidar un secreto y la playa, tan vacía, le llevaba al lugar en el que empezaron. Una y otra vez, con las olas. Y hacía frío y la humedad era tan asfixiante que se le empapaban los pulmones de salitre y de tierra firme, como en los barcos que veían desde la isla. Aislados, en silencio. Y los gritos de aquel sueño le despertaron de la realidad y tuvo que asumir que la canción había terminado como terminan las noches, el sol, la sal...


jueves, 9 de septiembre de 2010

2. ANA SE CUELA EN UN SUEÑO

Ya había amanecido hacía un buen rato y Ana aprovechó para colarse por la ventana de una casa amarilla que dormía en medio de un bosque de castaños. La ventana estaba abierta y antes de entrar dejó su mochila roja colgada de uno de los árboles. Tuvo que esquivar varias ramas, algún pájaro y sin darse cuenta se vio aterrizando en un sueño. Todo estaba tranquilo y el mar. Ana se dio un baño en el agua más fría que su piel jamás había tocado. Comenzó a bucear y los peces de colores se le colaban por la nariz, entre los brazos y acariciaban su barbilla. No se oía nada, el silencio se imponía y algunos rayos de luz dibujaban caracolas en la cubierta de un viejo barco sumergido. Ana entró por uno de los ojos de buey del barco y descubrió, en mitad de una inmensa sala cubierta de alfombras de colores, a sus abuelos, tan elegantes, bailando agarrados al son de una música que parecía salir de una extraña caracola. Como los sueños son así, un montón de cangrejos y langostas desfilaban por una de las escaleras que parecían subir a la cubierta del barco, todos vestidos con trajes oscuros y grandes bandejas repletas de algas y bocadillos de atún. Sus abuelos desaparecieron y Ana comenzó a comer sin darse cuenta de que los bocadillos y las algas se habían convertido en montañas de espagueti. El festín fue interrumpido por cuatro sardinas con acordeón que empezaron a entonar canciones marineras, todas tan tristes que Ana casi llora o tal vez sí lloró, al estar rodeado de agua no pudo sentir más que la tristeza y entendió esa frase que su madre le decía cuando algo no iba bien y parecía estar hecha un mar de lágrimas. Decidió ponerse contenta, que menudo rollo de sueño, y cogió impulso, despidiéndose antes de las sardinas melancólicas, hacia el exterior de aquel barco y de aquel mar.

Unos minutos más tarde, Ana estaba sobrevolando la casa amarilla del castañar, dejando su mochila roja en una de las ramas del árbol, esquivando varios pájaros y saliendo de un sueño. O tal vez no.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

1. POR LA MAÑANA

Ana se lenvantó y decidió que quería ser mochilera. Se quitó el pijama de lunares y sin decir nada salió de la habitación y subió de puntillas por las escaleras hasta el desván. Allí se puso su traje de aventuras: un gorro verde, pantalón de rayas y esa camiseta que su tía le trajo de África y en la que aparecía dibujado un elefante devorado por una boa. Abrió la buharda y salió volando sin decir adiós.

Cuando había volado menos de un minuto y la casa se veía pequeña, se dio cuenta de que había olvidado su mochila y giró el cuello, primero, y después todo su cuerpo regresó como una bala hasta el tejado de su casa.  No tenía muy claros los aterrizajes, por lo que hizo un ruido tremendo al chocar contra las chimenea. Se puso su mochila roja y remontó el vuelo a toda prisa antes de que saliera el sol y notaran su ausencia.

Su abuela, mayor pero no sorda, no tardó en relacionar el sonido de las tejas con alguna trastada de las que Ana solía hacer antes de que amaneciera. Así es que, cerró los ojos, se tapó con la manta de ganchillo y decidió seguir durmiendo sin imaginar que su nieta había emprendido un largo viaje.

Todo empezó por la mañana, cuando Ana, después de aquel sueño, decidió ser mochilera y salir volando por el tejado de casa.

lunes, 6 de septiembre de 2010

COPYRIGHT ©

Se tiene o no se tiene, ser auténtico pero sin pagar, sin convencer, sinsentido, porque sí. Y mira que conozco a gente así: unos porque copian maravillosamente bien a otros, otros porque quieren llegar a ser como los unos, aquellos porque se fijaron que siendo así molaba y los menos molones porque se fijan de aquellos. Y los que quedan, los auténticos, se descubren en rincones inhóspitos y pasan desapercibidos (si no fuera así ya dejarían de ser los que quedan). Y tienen extrañas teorías copiadas de extraños sueños que deberían más bien aplicar a ellos mismos y no a otros. Visten raro porque son raros y también para que nadie les descubra en su figurada copia de lo que intentan llegar a ser sin que les vean. Hablan muy bajito para no ser oídos y algunos, los menos, se esconden de la luz de la chispa que pulula por la sexta los viernes noche. Así son los © , raros, tan raros...

jueves, 2 de septiembre de 2010

Y SI NOS VAMOS?

A veces, cuando se sentaba frente al mar, lo escuchaba y le hacía gracia atender a sus palabras como si fueran el viento o como si nada le importara porque se sentía ola y entre holas y adioses los soles le quemaban a piel. A veces, le contaba las horas y los días y quemaba la portada de ese periódico en el que solo se escribía lo que ellos querían leer y no lo otro. Y a veces, las menos, se enteraba de que al otro lado del pueblo, junto a aquella horrible casa roja que cubría la fachada de la iglesia desde el lugar más mágico, los hombres mataban algún animal para sentirse más hombres y menos bestias. Otras, las más, volvía a oir sus palabras en la montaña, en el barroco, en el rincón de la que fue su casa y desde allí, en ese instante, se sentía ella. Y sentía, sinsentidos, que otro lugar estaba escrito y cerraba la ventana para llegar a él. A veces, cuando oscurecía, el remordimiento se encontraba con todo lo demás y eso era bueno porque así no estaba solo. Y mejor que solo, a veces, aunque no contestara, merendaba un trozo de pan con chocolate y eso le gustaba tanto que entonces él hacía lo mismo.

Y es que, a veces, las veces que le veía eran siempre las últimas veces que se sentaba junto al mar a contar las horas y escuchar los gritos al otro lado del pueblo mientras los periódicos gritaban que en aquella montaña, en aquel barroco y en la que fue su casa, el remordimiento se  volvía pan con chocolate junto a la horrible casa roja. Sanseacabó

E.P

martes, 31 de agosto de 2010

LUGARES COMUNES

Existen lugares comunes para todos, donde encontrarnos aunque no estemos y ver lo que no está visto por nadie. Lugares comunes, aquí y allá, en los que el tiempo que hemos pasado juntos se vuelve mañana. Y ahí estamos, sin deficiencias, imponiéndolo todo en la Nada y encontrándonos en esos lugares comunes que Luppi tan bien describe. Y aunque el desastre se cuele por la ventana de mi casa, habremos llegado a esos lugares porque hemos querido llegar, porque hemos hecho lo que nos ha dado la gana y yo, por mi parte, seguiré con lo mismo, cada día, porque es una meta que me propuse, porque es lo que nos gusta, porque si no no merecería la pena enumerar, como Woody, esas pequeñas cosas que hacen que valga la pena y más que pena es alegría y ganas de vivir. Y en mi día a día hago eso: esforzarme por ser más yo, con mi día a día; y en mi noche a noche sueño con ser más tú, con la ventana abierta para que todo salga volando. Y en una primera inmersión, porque me lancé, vi que tanta razón tenías como la que yo tengo. Que las palabras nos embotellan y nos lanzan al mar. Prefiero los silencios.
Y es en esos lugares comunes, que no están ni aquí ni allá, donde espero. Y siempre podría ser peor: podría llover...

domingo, 29 de agosto de 2010

LA VUELTA AL COLE

Como me jode (perdón, o no, qué coño) que anuncien en la M30 que comineza el cole y menos mal que la tele ni la enciendo porque hoy me ha dado por ahí y lo primero que me encuentro es a un montón de niños vestidos de rojo anunciando que esto se termina y que muchos de vosotros tendréis que dejaros los cuartos en libros de texto y en lápices y en esa regla de x centímetros (qué más dará, digo yo) y en papel transparente y en esa mochila de ruedas tan molona. Puag. El caso es que no me quejo, pero me jode, qué voy a hacerle.

Con lo bien que estaba yo en aquella playa repleta de un magnetismo bestial, influencia o no de ese volcán tan activamente inactivo. Recordando a mi Saramago, al que fui más tarde a buscar hasta Portugal.  Sí, se estaba muy bien con Serafín arriba y Serafín abajo, tan azulito y tan mono.

Y como haia calor, tuve que ir a Vizcaia a buscar algo que dejé hace unos seis años en lo alto de un monte desde el que se veían y se ven las ilusiones de una tierra y los deseos de todo un mar, pasando por aquellos verdes y regalando a Hesse en la cima del primero de tantos que coronaríamos este verano. Y la niebla casi me lo impide pero todo, como en la vida, si se quiere se corona. Y allí que llegamos mis dos aventureras favoritas y la que se empeñó en que había que llegar y que de bajar ya se hablaría.

Supongo que al volver a la Nada despues de aquello todo estaba más claro que antes y decidí que el viaje que comenzaría días más tarde sería (sin saber muy bien porque) muy importante. Y lo fue. Aún no puedo escribir sobre él porque hacerlo sería dejarme el alma en este pedazo de irrealidad y no es plan. Me ha atrapado y aun no se me ha salido de ahí dentro. Cuesta, cuesta, Senegal, me cuesta olvidarte.



Y tal vez fue esto lo que me empujó de Madrid hacia el Oeste, envuelto en llamas. Y allí encontré otro lugar en el que quedarme para siempre sin olvidar la Nada, que me sigue allá donde voy. Y fueron tan sólo cuatro palos clavados en arena blanca y un faro, con sus doce segundos de oscuridad (mira que son tozudos los faros y que me sigan gustando tanto), y el sol poniéndose sobre ese mar tan cabreado con todo y tan acogedor y la luna llena encima de mi cabeza vacía de todos los malos rollos, porque ardieron en la hoguera y porque son un auténtico lastre en la vida de cualquiera.


Y sí, la vuelta, y anda que no habrán crecido mis chicos..., seguro que, como yo, se la han pasado buscando el rayo verde en cada playa..., qué mala influencia somos los profes. Y seguro que se han enamorado y seguro que se han ahogado de verano y de lunas y de soles y de todo lo bueno que tiene no ir al cole durante dos meses. ¿Qué no?

miércoles, 14 de julio de 2010

MEJORES


Pues me he pasado varios días, unos quince, sin entender muy bien porqué durante ciertas horas de la tarde noche, en determinados días de la semana, se quedaba esto tan vacío: las calles, los supermercados, el banco más codiciado del parque, las líneas de teléfono..., claro que, desde que vivo en la Nada, no estoy tan acostumbrada al lío de los coches y a tener a unos cuantos imberbes haciendo botellón bajo mi ventana. Me he pasado unos quince días intentado averiguar si la roja era la de la Vega o un nuevo canal de televisión, si eso del pulpo tenía algo que ver con la gripe A y al fin, aislada (literalmete) y rodeada de guiris (buscad la acepción de esta palabra en la RAE), he podido averiguar que todo este lío era culpa de una panda de chavales de mi quinta que han llegado a conseguir lo que jamás han logrado ni la pedagogía ni la política ni los superhéroes: que nos sintamos mejores y orgullosos de ser españoles. Yo ya me sentía orgullosa y española, claro, pero  después de que alguien me calificara, días antes, de sabe dios qué improperio (sin comentarios a esta caricia), me sentí algo mejor. Y bromas a parte, que no las merece, prometí ir a Sudáfrica si llegábamos hasta el final de todo esto..., pero es que me pilló en tierra de volcanes, reafirmándome en mi orgullo de ser española y por supuesto: de ser mejor.

A ver si no se nos olvida.

ps: me dio el bajón con Uruguay, teníais que haber estado con nosotros

miércoles, 23 de junio de 2010

EL SUEÑO DE MARTA

La noche de San Juan, entre hogueras, Marta tuvo un sueño: soñó que tenía un amigo entre chavolas de caramelo y con ojos de niño lleno de ilusiones, soñó que navegaba en un barco de veranos interminables y entre olas de algodón; Marta soñó con amigos que escondían secretos bajo un cerezo y recogían discos y miraban el mundo através de un caleidoscopio.

La noche de San Juan, entre deseos de primaveras terminadas, Marta jugó a volar repartiendo palabras que se colaban entre los dedos de otros, voló jugando con el tiempo y esperó a dejar de ser quien era para visitar a la abuea de un niño que corría entre el barro de otros.

Y es que sólo, en la noche de San Juan, entre lenguas extrañas, se puede ser amiga de Manuel y de Alfonso y llenar cuadernos de ilusiones y de mágicas palabras. Sólo siendo Marta y despertando, cada día, haciendo el pino para ir al colegio mientras garabatea con los dedos de los pies las ganas que tiene de ser siempre peqeña.

Y al despertar, tras la noche de San Juan, los amigos imaginados se pierden entre el verano y se recuerdan de forma extraña, como los sueños.


domingo, 20 de junio de 2010

SARAMAGO

Naciste rojo y campo y eso se nota y ser Nobel te dio lo mismo que ser Importante. Porque lo importante de verdad era ser palabra y motivo, ser hombre y ahora, ser real y luchador, ser defensor de tus ideas, ser portugués en otra tierra, ser Saramago por error.

Y la tristeza de tu muerte es la tristeza de un mundo que pierde a un gran escritor, a una gran persona.Y es que nos dejas desvalidos en momentos en los que escasean corazones como el tuyo, importantes pensadores de realidades, de sueños, de esperanzas.

Y si bien tu literatura me llegaba, me empapaba tu poesía, y me empapa; tu gran delicadeza y tu sentir. Tus palabras bailarinas de tus versos, tu sentido de poesía encarcelada, tu vehemencia por decir lo que te ataba.

Y sin duda ya van dos pérdidas grandes en un año, otra que pasó el año anterior, y si Gabo me permite estas palabras: usted aguante, por favor. Que se nos va muriendo el arte en estos días y la sensibilidad bien merece un ministerio, un trono y un lugar privilegiado en días en los que los hombres se olvidan de vivir.

jueves, 10 de junio de 2010

CAMBIOS

Mira por dónde, tú, que voy y me encuentro una cinta de casette de esas que grababa y que siempre terminaban en la furgo del padre de Emma o en el coche de sabe quién. Pues esta no. Y resulta que las canciones que escuchaba hace diez años son, casi sin novedad, las que sigo escuchando hoy. Tengo que renovarme, mañana mismo me compro el último de David Guetta.

Y es que con cinco por ciento o sin él, los cambios son necesarios y ahora que el capitalismo está de capa caída, que el comunismo está visto que no se hizo para los humanos, que nadie tiene autoridad, ni huevos, para proclamar el anarquismo, y que del neoliberalismo ya estoy hablando, seamos demócratas y dejémonos de dictaduras que son las que nos hacen falta para terminar con todo este caos en el que nostros mismos hemos acabado.

Y así, llegarán los cambios, porque están por llegar y serán buenos; nos daremos cuenta de que las cuentas que hemos hecho nos las han cambiado a su antojo y nos han enseñado a restar, nunca a sumar y de la multiplicación ni hablemos, que la división ni existe. Serán cambios que traerán nuevas ideas, nuevas formas de vida (más coherentes y tranquilas), más igualdades (tal vez el primer mundo explote y el tercero pase a segunda), más ganas de vivir eso pequeñito (uffff, esto suena a Eurovisión), más aire fresco y más echar de menos, que eso es bueno. Pero sí, los cambios son siempre buenos y ya hemos tenido un cuantos, espero que lleguen el resto y con él la suma de conciencias y de coherencias y que nadie lo pase mal. Y nada tiene esto que ver con política, que nadie se confunda. Eso sí, como en los casettes, seguiré grabando y no gravando, lo que me apetece y lo que me gusta escuchar. Para que tú lo cantes conmigo. Con cinco por ciento o sin él.

ps. es que hoy me sentía yo revolucionaria