algara. (Del ár. hisp. alḡilála, y este del ár. clás. ḡalālah o ḡilālah, túnica).
2. f. Película que tienen la cebolla, el ajo, el puerro, etc., por la parte exterior.
Bastó desprender la falsa capa que le cubría para darse cuenta de que no merecía la pena llorar por una cebolla. Y así, sin algaras, comenzó a cocinar risas y esperanzas.
domingo, 7 de febrero de 2010
21.
afelio.(Del gr. ἀπό, lejos de, y ἥλιος, Sol).
1. m. Astr. Punto de la órbita de un planeta que dista más del Sol.
Estaba tan lejos del Sol que el resto de palnetas, al sentir el frío que desprendía, se alinearon para rescatarle.
1. m. Astr. Punto de la órbita de un planeta que dista más del Sol.
Estaba tan lejos del Sol que el resto de palnetas, al sentir el frío que desprendía, se alinearon para rescatarle.
AMA, AMA...
Y es que esta canción, y este grupazo de poetas, marcó mi infancia (así nos va). Y recuerdo como amábamos y ensanchábamos el alma, en cada recreo. Y teníamos tan presentes ser indios. Y nos rebelamos y nos revelábamos sueños e inquietudes. Y han pasado años y unos, importantes abogados; otros, reveladores de misterios y, los más, los que siguen aquí, sueñan y viven en otros caminos, ensanchando almas, que al fin y al cabo, para eso estamos. Y les observo y resulta que me da por pensar que aun estamos en ese patio de colegio (yo sí) y seguimos repartiendo ese amor y seguimos viviendo de este u otro modo, del que nos vale y nos llena. Con otra calma y el mismo talante. Que salir y beber, el rollo de siempre, no nos llenó del todo y preferimos compartir el arte y las risas, que son más sanas y más difíciles. Y los conciertos, mejor más íntimos, como el de ayer en tu casa, con ese increíble poeta que me hizo temblar hasta el alma. Que hay canciones que no mueren y amigos que siguen caminos iguales a los míos y a los tuyos, que al fin y al cabo, para eso estamos. Somos unos privilegiados, ¿no?
D
Llegué por casualidad y empujada por una amistad hasta D. En ella había fuegos prestados y calma en los ojos. Había silencio e historias robadas que coincidían con la ropa que llevaba reservando en mi maleta durante todo el viaje.
D es una ciudad pragmática y misteriosa, sincera y calmada, de las que se construye despacio y, ladrillo a ladrillo, rama a rama, se vuelca en cada estructura. Es una ciudad para descansar bajo sus aguas y planear sobre su atmósfera. Quiero quedarme en D una temporada; tuve que interrumpir mi viaje para recoger algo que habia dejado olvidado en otras tierras, pero tengo la certeza de que volveré a ella y construiré un balneario al lado de una motaña. D es una ciudad independiente de todo reino, que no se puede dominar y crece libre bajo la influencia de los astros. Es solitaria, pero acoge a naúfragos y viajeros. No precisa de guías para ser descubierta, pero sí de calma y solo con cerrar los ojos e indicar hacia dónde quieres volar, D te transporta hacia sus mágicos rincones..
Me gusta D, de entre tantas ciudades, tal vez sea la que más misteriosamente me atrae hacia mí misma.
viernes, 5 de febrero de 2010
20.
taumaturgo, ga.(Del gr. θαυματουργός).
1. m. y f. mago (‖ persona que practica la magia).
¿Para qué ser dramaturgo pudiendo ser taumaturgo?
Y es que nunca me gustaron, ni los unos ni los otros.
Prefiero ser tramoyista y hacer la obra a mi antojo.
1. m. y f. mago (‖ persona que practica la magia).
¿Para qué ser dramaturgo pudiendo ser taumaturgo?
Y es que nunca me gustaron, ni los unos ni los otros.
Prefiero ser tramoyista y hacer la obra a mi antojo.
19.
trapaza.(Del port. trapa, armadijo).
1. f. Artificio engañoso e ilícito con que se perjudica y defrauda a alguien en alguna compra, venta o cambio.
2. f. Fraude, engaño.
Y sí, me dieron gato por liebre y por libre. Todo por no leer más
1. f. Artificio engañoso e ilícito con que se perjudica y defrauda a alguien en alguna compra, venta o cambio.
2. f. Fraude, engaño.
Y sí, me dieron gato por liebre y por libre. Todo por no leer más
18.
yambo. (Del lat. iambus, y este del gr. ἴαμβος).
1. m. Métr. Pie de la poesía griega y latina, compuesto de dos sílabas, la primera, breve, y la otra, larga.
Si para ser yambógrafa me basta imaginarte, no te imaginas lo que necesito para olvidarte.
1. m. Métr. Pie de la poesía griega y latina, compuesto de dos sílabas, la primera, breve, y la otra, larga.
Si para ser yambógrafa me basta imaginarte, no te imaginas lo que necesito para olvidarte.
17.
sorprender.(De sor-, y prender).
1. tr. Coger desprevenido.
2. tr. Conmover, suspender o maravillar con algo imprevisto, raro o incomprensible. .
3. tr. Descubrir lo que alguien ocultaba o disimulaba.
4. tr. Perú. Engañar a alguien aprovechando su buena fe.
1. Me cogió desprevenida, pero no me sorprendió.
2. Me conmovió su falsedad, pero no me sorprendió. Me suspendí en las palabras que leía, pero no me sorprendieron. Me maravilló la capacidad de engaño, pero no me sorprendió.
3. Descubrí la injusticia de sus actos, pero no me sorprendieron.
4.Si no fuera por los peruanos, la RAE tendría que cambiar la definición de sorprender.
jueves, 4 de febrero de 2010
16.
nictémero, ra.(Del gr. νύξ, νυκτός, noche, y ἡμέρα, día).
4. m. Fenómeno que se repite cada 24 horas.
Hubo un sentimiento que surgió en tan solo unos minutos, duró más de un año y desapareció en un día.
4. m. Fenómeno que se repite cada 24 horas.
Hubo un sentimiento que surgió en tan solo unos minutos, duró más de un año y desapareció en un día.
¿TE ACUERDAS?
Un regalito, desde Saint Jean de Luz, desde Pau, desde aquella copa de vino en Bordeaux. Desde aquel festival de teatro en el que apenas entendía pero me reía igual. Desde aquel mar. Desde aquel 13 de julio. Desde aquella canción de Sabina que ahora vuelve a sonar. Desde lo alto de aquella montaña, desde esta inspiración y desde aquel disco de cartón:
À bientôt
OJ-ALÁ
Ojalá que el olvido no llegue a llamar a la puerta de quien no lo merece, porque olvidar es como dejar de vivir y sin él no habría motivos para recordar. Y recordamos lo que nos parece, bien o mal, nos parece. Y cuando nos queremos dar cuenta ya estamos otra vez viviendo en otros mundo diferentes con los que ya no recordamos haber vivido. Y nos descubrimos cruzando el charco de las ideas pasadas con lentitud por volar hacia otras orillas. Y el odio, el que te guardas para después de mentir, ese es el peor enemigo de tu alma. Y te pesa, se nota. Porque odiar es estar demasiado pendiente o perecer en el recuerdo y no poder respirar ni dejar vivir. Y deja ya de poner a parir a quienes te conocen tan bien que han decidido continuar por otro lado. Déjalo porque si sigues así continuarás destrozándolo todo. Y ahora que he colocado la última pieza y aquello tiene tanto sentido, mejor valorar lo que no he vivido que lo que viví. Por eso ni te odio, ni te quiero ningún mal, olvido, simplemente quédate ahí, donde estabas, que en breve saldrás por la ventana con las ideas borrosas que me quedan de aquella noche en París. Vaya, otra ciudad florenciente. Y florencen las verdades en esta primavera. Mejor vívelo en la distancia; bien sabes que serías incapaz de mantenerlo a tu lado, es mejor la virtualidad del momento y el cuando a mi me petezca, como ya sucedió otras veces. Hazte un favor.
15.
vagido.(Del lat. vagītus).
1. m. Gemido o llanto del recién nacido.
Era noche de luna llena y el silencio y la nada se rompieron por el primer vagido. A su lado, el despertar de las ilusiones y bajo él la responsabilidad de toda una eternidad. Mil generaciones por delante y todo un mudo por descubrir. Tenía que elegir un principio y fue el de la vida.
1. m. Gemido o llanto del recién nacido.
Era noche de luna llena y el silencio y la nada se rompieron por el primer vagido. A su lado, el despertar de las ilusiones y bajo él la responsabilidad de toda una eternidad. Mil generaciones por delante y todo un mudo por descubrir. Tenía que elegir un principio y fue el de la vida.
miércoles, 3 de febrero de 2010
LOS CAMINOS
E.P
Dicen que todos conducen a Roma y no. Roma conduce caminos, y como no es decadente (a mi parecer florece), pues sería una absurdez encasillarla en ese lugar imaginario en el que se ubican otros lugares. Y recuerdo con cariño las visitas que te hice. Y ansio las que te haré. Y tienes tanto de mí y de tantos. Y hay algunos que dicen..., pues no. El mío me lleva ahí y ahora aquí, a la ciudad de la derrota. Y es absurdo, tan absurdo, tan real y tal milagro.
Ese 28 fue inmemorable. Y es que no me alcanza a recordar cómo empecé a viajar hasta allí y no lo entiendo. Los caminos, de aquí y de allá, al final me llevan y me balancean y se me cruzan por tierra y mar. Roma, que sí. Que no vamos a negarnos, sería una bovariada hacerlo. Y yo sólo pasaba por aquí y por allá y me crucé contigo, Roma, y menudo coñazo otra vez. Digan lo que digan, todo el mundo termina en ti, al derecho o al revés, son señales, digo yo. Y al final llueve, tras años de sequía llueve. Ojalá.
Pero como tus caminos, Roma, se esconden entre siete colinas, cruzaré las siete antes de Ostia y de tu mar. Y allí estará una barquita esperando a que yoquésé y mejornotelodigo o sabedios.
Un regalito de Aute, aunque no venga a cuento. O sí
14.
vilipendio.(De vilipendiar , del lat. vilipendĕre).
1. m. Desprecio, falta de estima, denigración de alguien o algo.
Tales eran los vilipendios pronunciados entre ambos que dejaron de existir los adjetivos.
1. m. Desprecio, falta de estima, denigración de alguien o algo.
Tales eran los vilipendios pronunciados entre ambos que dejaron de existir los adjetivos.
13.
cábala.(Del hebr. qabbālāh, escrituras posteriores a las mosaicas).
4. f. Cálculo supersticioso para adivinar algo.
Nació capicúa y murió de repente.
4. f. Cálculo supersticioso para adivinar algo.
Nació capicúa y murió de repente.
12.
subasta.(Del lat. sub hasta, bajo la lanza, porque la venta del botín cogido en la guerra se anunciaba con una lanza).
1. f. Venta pública de bienes o alhajas que se hace al mejor postor, y regularmente por mandato y con intervención de un juez u otra autoridad.
Se subasta sinceridad. Y el mejor postor fue el novio de la hipocresía.
1. f. Venta pública de bienes o alhajas que se hace al mejor postor, y regularmente por mandato y con intervención de un juez u otra autoridad.
Se subasta sinceridad. Y el mejor postor fue el novio de la hipocresía.
11.
cornucopia.(Del lat. cornucopĭa).
2. f. Espejo de marco tallado y dorado, que suele tener en la parte inferior uno o más brazos para poner bujías cuya luz reverbere en el mismo espejo.
2. f. Espejo de marco tallado y dorado, que suele tener en la parte inferior uno o más brazos para poner bujías cuya luz reverbere en el mismo espejo.
Desde el suelo, si se alza con decisión la cabeza, pueden verse sobrevolando la ciudad los reflejos de todos los que participan en la fiesta de las luces. Los faroleros llenan de aceite sus candiles intentando que la Tierra se ilumine de esperanzas. Los que sobrevuelan los problemas lanzan sus espejos hasta las estrellas y así vivimos: entre el poder y el querer, aunque muchos se empeñen por iluminar su camino con linternas dejando en la sombra a las ilusiones.
10.
cuchipanda.
1. f. coloq. Comida que toman juntas y regocijadamente varias personas.
Se reunían cada vez que podían a comentar las muchas historias que habían vivido. De ese modo, entre risas y buen vino, solucionaban los buenos tiempos que no habían podido suceder. Los malos los dejaban para el postre.
1. f. coloq. Comida que toman juntas y regocijadamente varias personas.
Se reunían cada vez que podían a comentar las muchas historias que habían vivido. De ese modo, entre risas y buen vino, solucionaban los buenos tiempos que no habían podido suceder. Los malos los dejaban para el postre.
martes, 2 de febrero de 2010
MADRID
E. P
Qué les voy a contar, pues que si me pongo a hablar de mi Madrid se me van volando las horas y se congelan los minutos. Puro caos, encantadora tranquilidad. Mil calles desordenadas y en la más perfecta armonía. Mil culturas y es que Madrid me vuelve loca, ¿a quién no?
Y cruzo el Retiro, me pierdo en la cuesta de Moyano, subo por Atocha (paradita en lo abstracto), cañita en Lavapiés y quedamos en Cascorro, y vienen unos y otros y así hasta las mil que mañana hay que currar y volvemos a Mancebos. Y entre semana, el mejor día para recorrerte, de noche, a buscar tus mil estrellas, buscar entre el silencio. Y vamos al teatro y a un concierto, a este bar y toda la tarde por delante que hoy se estrenan los mil sueños.
Y es que te echo de más cada día y de menos cada vez que me voy de ti. Pero te falta algo y te sobra encanto. Y cómo me gusta volver, después de tanto tiempo, y recorrer la Gran Vía de arriba a abajo.
Si quieres, un día de estos, te enseño mi ciudad. Pongamos que hablo de Madrid...
lunes, 1 de febrero de 2010
9.
amor.(Del lat. amor, -ōris).
3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
Y como no supo recibir aquello que le entregaban decidió salir y perderse entre los faros de los coches que atravesaban, en sentido contrario, las lineas discontinuas. Cuando llegó a lo alto de la montaña y vio a lo lejos la ventana de su casa, recordó que había dejado algo en el fuego. Corrió pero, al abrir la puerta, ya olía a quemado.
8.
vanidad.(Del lat. vanĭtas, -ātis).
2. f. Arrogancia, presunción, envanecimiento.
Cuando pensó que no miraban, lacró sus palabras y las envió a una óptica.
2. f. Arrogancia, presunción, envanecimiento.
Cuando pensó que no miraban, lacró sus palabras y las envió a una óptica.
domingo, 31 de enero de 2010
7.
lenidad.(Del lat. lenĭtas, -ātis).
1. f. Blandura en exigir el cumplimiento de los deberes o en castigar las faltas.
1. f. Blandura en exigir el cumplimiento de los deberes o en castigar las faltas.
Decidió tomar el primer barco hasta aquella isla a la que su lenidad le había llevado.Cuando despertó de la tormenta se vio en mitad de un mar de ideas sumergidas. Casi no podía respirar y encendió un fuego tan grande que pudo verse desde el infnito y hasta las estrellas.
sábado, 30 de enero de 2010
6.
paralaje.(Del gr. παράλλαξις, cambio, diferencia).
1. f. Astr. Diferencia entre las posiciones aparentes que en la bóveda celeste tiene un astro, según el punto desde donde se supone observado.
1. f. Astr. Diferencia entre las posiciones aparentes que en la bóveda celeste tiene un astro, según el punto desde donde se supone observado.
Y se levantaba temprano, a su temprana edad, a observar si la Luna se había desplazado dos palmos del horizonte y allí, desde su ventana, le guiñaba un ojo. La Luna le acompañó desde entonces. Ella dormía las noches soñando con el Sol hasta que las estrellas le iluminaron los sueños y decidió ser noctámbula durante el resto de sus días.
viernes, 29 de enero de 2010
5.
cogitabundo, da. (Del lat. cogitabundus).
1. adj. Muy pensativo.
1. adj. Muy pensativo.
Cada noche, al llegar a casa, revisaba su buzón de correo y permanecía cogitabundo sin saber si su vida era realmente la que en ese pequeño lugar se escondía o la que había vivido durante las horas que había permanecido fuera de su casa.
2.
zoótropo.(De zoo- y el gr. τρόπος, vuelta).
1. m. Aparato que al girar produce la ilusión de que se mueven unas figuras dibujadas, a causa de la persistencia de las imágenes en la retina.
De chico tenía la ilusión de navegar por rumbos diferentes a los que aparecían en sus libros de la escuela. Seguro que los hay y seguro que puedo descubrirlos. Se repetía cada mañana al abrir el cuaderno y contar tres cuadritos a la derecha y otros tantos hacia abajo antes de escribir la fecha.
Ya pasados los años, las fechas se perdieron en los cuadros y las ilusiones se giraron en olvidos y los lugares por descubrir fueron descubiertos por otros que nunca fueron a la escuela.
1. m. Aparato que al girar produce la ilusión de que se mueven unas figuras dibujadas, a causa de la persistencia de las imágenes en la retina.
De chico tenía la ilusión de navegar por rumbos diferentes a los que aparecían en sus libros de la escuela. Seguro que los hay y seguro que puedo descubrirlos. Se repetía cada mañana al abrir el cuaderno y contar tres cuadritos a la derecha y otros tantos hacia abajo antes de escribir la fecha.
Ya pasados los años, las fechas se perdieron en los cuadros y las ilusiones se giraron en olvidos y los lugares por descubrir fueron descubiertos por otros que nunca fueron a la escuela.
1
palabra (Del lat. parabŏla).
1. f. Segmento del discurso unificado habitualmente por el acento, el significado y pausas potenciales inicial y final.
1. f. Segmento del discurso unificado habitualmente por el acento, el significado y pausas potenciales inicial y final.
En el bosque de las palabras los verbos cuelgan bocabajo de las ramas de los árboles luchando contra la gravedad. Cuando el verbo maduro, viejo, cae del árbol se eleva, flotando, hasta la inmensidad del cielo. Es entonces cuando las nubes lo acogen y desprenden, en forma de versos, las palabras de los poetas que un día nacerán. Mientras tanto, desde la tierra fértil, se amontonan las historias para ser contadas al calor del fuego.
SOMOS UNOS PRIVILEGIADOS, ¿O NO?
Desde hace unos años gozo del privilegio de pronunciar esta frase que ya ha pasado a la historia como la frase que hay que repetir en esos momentos de gloria. Los que me conocen, bien lo saben, y ya ríen al escucharla.
Sentados en cualquier sitio, sin dejar que el tiempo nos afecte, empapados en ese silencio cómodo, agradable y, ahí va: somos unos privilegiados. Charlar, tranquilos, viendo pasar con lentitud la prisa en la que parece estar inmerso el resto del mundo, imaginar que salimos fuera y está el mar en Madrid y, ahí va: somos unos privilegiados. Saber disfrutar de esos momentos pequeños, de amistad, de gloria, de risas y decidir salir de casa a las dos de la mañana, porque sí, porque nos apetece y nos espera el resto del mundo y, ahí va: somos unos privilegiados. Saber dedicarnos tiempo y dedicar tiempo a quien nos quiere, no ser esclavos del trabajo pero disfrutar trabajando cada día, dándolo todo y recibiendo aún más y, ahí va: somos unos privilegiados. Movernos a donde nos apetezca, sin fronteras, sin preparativos, sin maletas y con la ilusión de un iniciado explorador con la mejor compañía y, ahí va: somos unos prvilegiados. Ver en cada atardecer el principio, nunca el final; y en cada amanecer, el final del día anterior y, ahí va: somos unos privilegiados. Flotar en las aguas turquesas de esa isla y reir a carcajadas viendo la vida pasar, en calma y, ahí va: somos unos privilegiados. Planear la próxima tarde, improvisar el minuto siguiente y, ahí va: somos unos privilegiados
A mis amigos
BUENOS AIRES
E.P
Hablando de ciudades decadentes, Buenos Aires. Buena palabra para tus mil vientos. Y resulta que te vio allí, pequeñito, desde lo alto de un faro y decidió visitarte. Y así, llegó en barco desde Montevideo, dejando atrás a los que supieron volar por el río de la Plata. Se perdió en Santelmo, en sus calles abiertas al arte y al baile. Recorrió la Boca y recitó versos perdidos. Los versos de los que supieron mantener la mirada fija en aquella luz intermitente. Y Buenos Aires acoge, a todos, sin distinción, en el anonimato. Mucho tienes que hablar para que me olvide de lo que hay allí enfrente. Que no es por desmejorar, pero es que llegó con la frente marchita y el corazón renovado. Y voló a Madrid desde Buenos Aires (gracias a ti, capi) y la ropa mojada de añoranzas que sí sucedieron, esta vez sí. Puerto Madero, mi barco volverá. Pero desde el otro lado. Y al llegar a la Plaza de Mayo le dio..., y al gritar allí estaba y no volvió más.
Hablando de ciudades decadentes...
S
S es la ciudad perdida a la que llegan las falsas esperanzas. Cuando pones tus pies en ella, un lodazal te cubre hasta la cintura sin dejarte ver por dónde caminas. Es una ciudad virtual, falsa como lo son las palabras sin sustento, destructivas y repetidas. S tiene varias caras: es por un lado una ciudad decadente y por el otro, un submundo de locuras y frustraciones. Es la tristeza hecha ciudad, una invisibilidad doble y opaca al mismo tiempo. Escapar de S no es sencillo, normalmente es otro viajero, uno que ya estuvo, el que te indica el camino de regreso, doble y tergiversado. Cuando vuelves a tu nave y observas desde la lejanía del horizonte sin luna a S, descubres la ruindad de su esencia en la que difícilmente podrá llegar a desarrollarse la vida. S se torna cutre y abigarrada. Pasa de ser un sueño a la peor pesadilla y el alivio de sus enrevesados caminos se convierte en sencilla huida cuando te alejas. Sientes decepción y tiembla la vela en la botavara con urgencia por navegar. ¿Realmente estuviste en ese oscuro lugar? Sí, estuve allí, pero gracias a un azul intenso he logrado regresar y poder contarlo. Ahora la recuerdo con el alivio del viajero que despierta de una tempestad y preparo mis maletas hacia la ciudad que me espera en mi próxima andadura, con la mente más sabia y más despejado el corazón; los rencores los dejé en alta mar.
jueves, 28 de enero de 2010
4.
mentira.(De mentir).
1. f. Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.
2. f. Errata o equivocación material en escritos o impresos. Se usa más tratándose de lo manuscrito.
Las mentiras, cuando somos niños, surgen espontáneas, llenas de imaginación, son mentiras casi sin importancia, de las que no duelen y se olvidan. Nos vamos haciendo mayores y, como en casi todo, se pierde esa magia de la niñez y nuestras mentiras se convierten en actos cargados de sentimentos y daño hacia otros, especialmente hacia uno mismo. Y es que no soporto las mentiras. Las hay de todos las formas y, desde las más ruines hasta las más piadosas, son signo de la mayor estupidez que puede cometer un ser humano; mentir a otros es cobarde y doloroso, especialmente para uno mismo, y definitivamente para el "mentiroso". Pero, aunque a todos nos han mentido o nos hemos sentido engañados (qué dolor, señores), propongo, desde este humilde rinconcito, tirar abajo a los mentirosos, que viva la sinceridad, la espontaneidad pueril, el hablar más de la cuenta sin hacer daño. Que viva la fidelidad de verdad: hacia uno mismo. Y es signo de poca inteligencia, que como bien decía mi abuelo: hay que ser bueno por inteligente, como son los buenos de verdad. Y es signo de una vida frustrada (qué penita, ¿no?), de falta de responsabilidad y de estar en pañales en lo más importante y lo más difícil: en saber vivir con coherencia.
1. f. Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.
2. f. Errata o equivocación material en escritos o impresos. Se usa más tratándose de lo manuscrito.
Las mentiras, cuando somos niños, surgen espontáneas, llenas de imaginación, son mentiras casi sin importancia, de las que no duelen y se olvidan. Nos vamos haciendo mayores y, como en casi todo, se pierde esa magia de la niñez y nuestras mentiras se convierten en actos cargados de sentimentos y daño hacia otros, especialmente hacia uno mismo. Y es que no soporto las mentiras. Las hay de todos las formas y, desde las más ruines hasta las más piadosas, son signo de la mayor estupidez que puede cometer un ser humano; mentir a otros es cobarde y doloroso, especialmente para uno mismo, y definitivamente para el "mentiroso". Pero, aunque a todos nos han mentido o nos hemos sentido engañados (qué dolor, señores), propongo, desde este humilde rinconcito, tirar abajo a los mentirosos, que viva la sinceridad, la espontaneidad pueril, el hablar más de la cuenta sin hacer daño. Que viva la fidelidad de verdad: hacia uno mismo. Y es signo de poca inteligencia, que como bien decía mi abuelo: hay que ser bueno por inteligente, como son los buenos de verdad. Y es signo de una vida frustrada (qué penita, ¿no?), de falta de responsabilidad y de estar en pañales en lo más importante y lo más difícil: en saber vivir con coherencia.
Y con humor y con amor doy mil gracias a aquellas personas que me han mentido alguna vez (no son muchas, suerte he tenido..., que yo sepa: ¡qué viva mi ignorancia!), porque ellas me han enseñado que vivir con la Verdad siempre por delante, es vivir de Verdad.
Feliz día del maestro; vale, también a los mentirosos. Ah, perdón: día de la paz (es que se me han juntado ambas festividades)
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